Hoy, ¿qué carajos siento? Hace un rato que no escribo… pero es que ya no sé qué siento. Fuí al concierto de Carla Morrisson y no llore, ni me llegaron las canciones… ¿Qué me duele entonces? ¿Qué carajos siento? El punto es que él sigue tan indiferente… su vida sigue tan pinche normal… y la mía igual, mis amigos, mi rollo… pero esta pinche ausencia… y ese sentimiento de ¡No me chingues! cuando abraza a alguien más y no a mi… Esa pinche indignación al sentir que me ha reemplazado… que ni siquiera siente mi ausencia… que ni siquiera… Y ese pinche odio… ese que siento al verla, el querer decirle, reclamarle que me arruinó la vida, que me siento sola por su culpa… decirle que la odio… que ella… chingo mi algo con él… pero no puedo… no aún, y después de todo, sigue siendo mi madre… asfixiante… le tengo tanto rencor… que me es difícil convivir con ella, verla a los ojos y no gritarsélo… el odiarla lento, pero latente… el quererla al fin y al cabo…

Hoy, ¿qué carajos siento?

Hace un rato que no escribo… pero es que ya no sé qué siento. Fuí al concierto de Carla Morrisson y no llore, ni me llegaron las canciones… ¿Qué me duele entonces? ¿Qué carajos siento?

El punto es que él sigue tan indiferente… su vida sigue tan pinche normal… y la mía igual, mis amigos, mi rollo… pero esta pinche ausencia… y ese sentimiento de ¡No me chingues! cuando abraza a alguien más y no a mi… Esa pinche indignación al sentir que me ha reemplazado… que ni siquiera siente mi ausencia… que ni siquiera…

Y ese pinche odio… ese que siento al verla, el querer decirle, reclamarle que me arruinó la vida, que me siento sola por su culpa… decirle que la odio… que ella… chingo mi algo con él… pero no puedo… no aún, y después de todo, sigue siendo mi madre… asfixiante… le tengo tanto rencor… que me es difícil convivir con ella, verla a los ojos y no gritarsélo… el odiarla lento, pero latente… el quererla al fin y al cabo…

Hoy… Pinchetud… Mi sentimiento de pinchetud… Sí, pinchetud… No sé si existe la palabra, pero sí el sentimiento, de eso estoy muy segura… Está latente, mezcla de indignación, ira, dolor, tristeza pero sobre todo… ausencia. Hoy me dí cuenta de que sí, efectivamente había valido madre; porque no encuentro una manera más linda de decrilo, o porque no hay otra. Me encanta como esto pasa más o menos cada cinco años, porque cuando pasa, pasa. Y todo porque hoy sentí la enorme necesidad de un abrazo y me di cuenta, de que el único abrazo que me reconfortaría… sería el de él…

Hoy… Pinchetud…

Mi sentimiento de pinchetud… Sí, pinchetud… No sé si existe la palabra, pero sí el sentimiento, de eso estoy muy segura… Está latente, mezcla de indignación, ira, dolor, tristeza pero sobre todo… ausencia.

Hoy me dí cuenta de que sí, efectivamente había valido madre; porque no encuentro una manera más linda de decrilo, o porque no hay otra.

Me encanta como esto pasa más o menos cada cinco años, porque cuando pasa, pasa.

Y todo porque hoy sentí la enorme necesidad de un abrazo y me di cuenta, de que el único abrazo que me reconfortaría… sería el de él…

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The Story Of My Life

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Lo que siento… Hoy. Es ese sentimiento extraño de que algo no va bien… ese sentimiento en dónde te da miedo aceptar eso que estas sintiendo… lo cual nace con mi madre que ahoga mi vida… y los factores que flotan al rededor… También esta él… no sé si vale la pena, pero aquí estoy hablando de él, culpandolo de haberlo complicado todo… y es que era tan sencillo… esas furtivas aventuras que me exitaban tanto, es verdad… tener encuentros en una vacía estación del metro… en el camión casi sin gente… el tener que morder su mano para no gritar… sus manos… tan hábiles… Y luego, ¿Por qué perder esa adrenalina de buscar salones vacíos… o escapar al pasto cuando ya había bajado el sol? Por un… Siento algo más… Que al final… Vale madres… Es que no hay otra manera de llamarlo. Todo era perfecto… me sentía… querida, al menos importante, requerida… útil… y feliz… es cierto… Sí era ÉL, el que sentía tanto ¿Por qué soy YO la que esta aquí lamentando su auscencia? Me esta matando… me hace falta y lo que me mata… es aceptarlo… lo siento, me quema… No el deseo… Sino, la ausencia… Las ganas de que no me haga falta… el sentirlo tan distante… el verlo a diario… y morir, porque su universo dejo de estar en mí… Me siento mpas sola d elo que estaba antes… sin pertenecia ni locación… Tengo tantas ganas de gritarle-¡Qué rápido se te olvido lo mucho que me querías, cuánto me deseabas y tu ansia por tenerme juanto a ti!- Al fin… él esta como siempre… con su novia, acaban de cumplir 4 años… y sus amantes… nuevas, ellas sí… Como amigos, que presumiamos ser, sólo le diría- Deja de mentirte -Pero sí se lo digo… sabría que aún lo quiero… al menos, como a mi amigo, que fue la forma en que siempre lo quise, hasta ahora… Yo lo busqué… rescatar la amistad… él argumento estar de acuerdo y no tener contras aunque me ignora… Entre él, su ego y yo… me prefiero a mí y a mi ego… alimentados de orgullo… y amor propio, claro.

Lo que siento… Hoy.

Es ese sentimiento extraño de que algo no va bien… ese sentimiento en dónde te da miedo aceptar eso que estas sintiendo… lo cual nace con mi madre que ahoga mi vida… y los factores que flotan al rededor…

También esta él… no sé si vale la pena, pero aquí estoy hablando de él, culpandolo de haberlo complicado todo… y es que era tan sencillo… esas furtivas aventuras que me exitaban tanto, es verdad… tener encuentros en una vacía estación del metro… en el camión casi sin gente… el tener que morder su mano para no gritar… sus manos… tan hábiles… Y luego, ¿Por qué perder esa adrenalina de buscar salones vacíos… o escapar al pasto cuando ya había bajado el sol? Por un… Siento algo más… Que al final… Vale madres… Es que no hay otra manera de llamarlo.

Todo era perfecto… me sentía… querida, al menos importante, requerida… útil… y feliz… es cierto…

Sí era ÉL, el que sentía tanto ¿Por qué soy YO la que esta aquí lamentando su auscencia? Me esta matando… me hace falta y lo que me mata… es aceptarlo… lo siento, me quema… No el deseo… Sino, la ausencia… Las ganas de que no me haga falta… el sentirlo tan distante… el verlo a diario… y morir, porque su universo dejo de estar en mí…

Me siento mpas sola d elo que estaba antes… sin pertenecia ni locación…

Tengo tantas ganas de gritarle-¡Qué rápido se te olvido lo mucho que me querías, cuánto me deseabas y tu ansia por tenerme juanto a ti!- Al fin… él esta como siempre… con su novia, acaban de cumplir 4 años… y sus amantes… nuevas, ellas sí… Como amigos, que presumiamos ser, sólo le diría- Deja de mentirte -Pero sí se lo digo… sabría que aún lo quiero… al menos, como a mi amigo, que fue la forma en que siempre lo quise, hasta ahora…

Yo lo busqué… rescatar la amistad… él argumento estar de acuerdo y no tener contras aunque me ignora… Entre él, su ego y yo… me prefiero a mí y a mi ego… alimentados de orgullo… y amor propio, claro.